No existia ninguna pista que diera a entender que el año que entraba fuese a ser mejor del que se iba.
Así, ha entrado como estaba previsto; florituras para vender una monarquia en entredicho, subidas de productos básicos, persistencia de corrupción y nacionalismos intentando dejar el mismo barco que ellos colaboraron en hundir.
Con éstas circunstancias el panorama se adivina negro porque se están dando las condiciones de la tormenta perfecta.
Primera, está desapareciendo la "clase media".
Un país no corre peligro de inestabilidad social porque exista pobreza, existe ese peligro cuando una mayoria de sus ciudadanos habia logrado ascender escalones que bruscamente le hacen descender.
Existe ese peligro cuando las expectativas propias y las de sus hijos son súbitamente decapitadas.
Es éste el verdadero gérmen del descontento, la frustación de ver como se derrumba lo que se habia conseguido y la desesperanza de un futuro para tu descendencia.
Segunda, la desconfianza absoluta en la "politica".
Y no me refiero sólo a los politicos, sino a todo el aparato que deberia articular la acción ciudadana, ésto es, partidos politicos, sindicatos y organizaciones estatales como judicatura o policia.(nos remitimos a las encuestas que valoran a todas estas instituciones).
Cuando éstas dos circunstancias-descontento ciudadano por desaparición de las "clases medias" y desconfianza en las organizaciones-se acoplan, se cimenta la aparición del "salvador".
Se cimenta la aparición de dictaduras sean de corte fascista o "popular nacionalista".
Sólo un cambio brusco en el comportamiento de las organizaciones podrán frenar éste impulso.
El cambio pasa por recuperar confianza y ésto sólo se podrá conseguir mostrando a la ciudadania un cambio de actitud que pase por acabar con la corrupción y con las componendas.
Mostrando publicamente -denuncias a los de tu propio partido, finalizando enchufes, quitando prerrogativas, demostrando todos los de esas organizaciones que están inmerso en los mismos problemas y que le afectan como al resto de los ciudadanos, deteniendo defraudadores, etc.- ese cambio de actitud y acoplando las leyes a las necesidades de los ciudadanos, quizás fuese posible eludir el problema.
Si no es así, el futuro nos mostrará de nuevo camisas azules o pardas o rojas mandando en nuestras calles