lunes, 13 de diciembre de 2010

Tenemos que empezar

La conjunción de sucesos la semana pasada-chantaje al Estado por parte de controladores y la puesta sobre el tapete del entramado de dopaje-han obrado para hacer reflexionar sobre el pobre andamiaje moral en que nos encontramos.
Se añade sobre la realidad palpable de corrupción politica a cualquier nivel.
Sobre la escasa fiabilidad de la Justicia
Sobre la presión financiera a toda costa para conseguir más beneficios
Sobre la incapacidad institucional para preservar valores de ética ciudadana
Son éstas circunstancias, que indican, y cada día es más palpable en la ciudadania, la necesidad de una regeneración ética y moral de las instituciones y la sociedad.
Si ésta regeneración no es posible con los sistemas actuales de partido, se está haciendo necesaria una acción desde las bases de la sociedad.
O se inicia pronto o algún caudillo caerá en la tentación de regenerar para salvar la patria
Y ésto ya lo hemos conocido

1 comentario:

  1. Te veo con un pesimismo injustificado en fechas de mantecado y guirlache.
    Yo conozco soluciones. Una sola sería suficiente. Para evitar al lider del pedestal.

    1ª Los "vivos", espontaneamente,dejan de robar a los "muertos".
    2º Las instituciones ineficientes pierden el adjetivo, y solucionan el punto primero.
    3º La ciudadania, milagrosa y espontaneamente, termina con los problemas enunciados en los puntos uno y dos.

    De no suceder ninguna de las tres..

    Tendremos que parafrasear a Carlos Boyero:

    ¿Que sociedad?
    ¿Que instituciones?
    ¿Que ciudadania?
    ¿Que justicia?
    ¿Que Estado?
    ¿Que cosa es la que dices que existe, y que es regenerable?

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