La crisis,que como un tsunami nos arrolla, empieza a pasar una importante factura
Y no sólo a nivel financiero.
A nivel de lo más profundo de las personas.
La tristeza-paso previo a la desesperación y la angustia-es ya notable.
La negrura del futuro hace que el centro de atención sea uno mismo.
Y así, y es uno más de los efectos que quiere lograr el "gran capital", se pierde la solidaridad.
Los únicos problemas son los que nos afectan directamente
Empieza a no importar lo que les ocurre a los otros. En nuestro ámbito y -claro es- aún más en el externo
Siria está siendo en éstos momentos masacrada.Niños están siendo degollados y usado como escudos sin que Europa (como siempre) se altere y con la complicidad de Rusia y China.
Y todos nosotros incapaces de reaccionar porque nos están robando hasta el sentido de la dignidad humana.
Atentos:
Cuando nos roban dinero dejamos de ser ricos, pero cuando nos roban la dignidad dejamos de ser personas
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