Es posible que nuestros dirigentes crean que atizando el fuego, el humo producido haga olvidar el fuego de base.
Quizás crean que poco a poco la ciudadanía se olvide de Urdangarin, o simplemente se polarice en él sus criticas, crean que por no airearlo, el robo de los ERE se diluya en el tiempo; quizás crean que se olvidará pronto que Bárcenas seguía con sueldo y despacho hasta anteayer o que el ex marido de Mato trabajaba con ellos mientras declaraban que era "imposible" despedirlo.
Es posible que piensen que pasará sin problemas el conflicto de los Pujol y la trama de espías, o que al final baste con poner en público algunas declaraciones de Hacienda (que por otra parte sabemos que serán modélicas) para que se pase la estupefacción de los sobresueldos.
Seguramente sea así; de hecho cada vez se habla menos del dinero dado a los Bancos
Quizás sus tácticas les den resultados.
Pero existe algo que todavía les puede explotar en las manos.
El problema de los desahucios, insisto, puede ser el detonante que haga saltar por los aires su entramado.
El día que alguien decida en vez de suicidarse, plantarse con una escopeta en la puerta de su casa, puede encontrarse con mas escopetas que lo acompañen y entonces todas las tácticas de engañe empiecen a tambalearse.
Y ellos empiecen a temblar
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