viernes, 24 de julio de 2015

Boda

Se casaron mis cuñados y quisieron que oficiara un acto familiar de celebración.
Les dije esto:            


Hace años decidisteis que vuestro amor era lo bastante fuerte como para hacer de vuestras vidas una vida en común.
Ahora habéis decidido proclamarlo, ayer a la sociedad y hoy lo decís con júbilo delante de vuestras familias.
A vosotros ya no es necesario daros advertencias sobre el amor ni sobre la convivencia.
Ya sabéis que el amor es mucho más que el enamoramiento.
Que son fantásticas las noches de pasión, pero que dormir con las manos enlazadas también es amor.
Que a veces  cenar juntos con una copa de vino, supera  a cenas en París.
Que hay miradas más hermosas que poemas de amor y señales más elocuentes que largas conversaciones.
Que ceder es una victoria y que amoldarse al otro es una forma de amoldarse a si mismo.
Ya sabéis lo del amor en la enfermedad.
Y sabéis que cuando quisisteis estar con el otro, en el lote se incluían padres, hermanos, tíos, primos y cuñados. Amigos, conocidos y costumbres que no eran las tuyas.
Nada pues que deciros pues todo lo tenéis ya vivido.
No obstante quiero leeros este texto de Khalil Gibran:
“Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.
Aunque las blancas alas de la muerte dispersen vuestros días.
Juntos estaréis en la memoria silenciosa de Dios.
Mas dejad que en vuestra unión crezcan los espacios.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos uno a otro, mas no hagáis del amor una prisión.
Mejor es que sea un mar que se mezca entre orillas de vuestra alma.
Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis sólo en una.
Compartid vuestro pan, mas no comáis de la misma hogaza.
Cantad y bailad juntos, alegraos, pero que cada uno de vosotros conserve la soledad para retirarse a ella a veces.
Hasta las cuerdas de un laúd están separadas, aunque vibren con la misma música.
Ofreced vuestro corazón, pero no para que se adueñen de él.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener vuestros corazones.
Y permaneced juntos, mas no demasiados juntos:
Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados.
Y ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro”

Así pues;
Gavroche: ¿Quieres a Mirian como esposa y compañera para el resto de tu vida?
Mirian: ¿Quieres a Gavroche como esposo  y compañero para el resto de tu vida?

Así antes nosotros os habéis declarado como marido y mujer

Podéis y debéis besaros ahora y muchas veces el resto de vuestra vidas.
Sed felices





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