Ante la celebración del Día Nacional, se han producido varios tipos de reacciones.
La primera es la de los Presidentes de distintas Comunidades que no acuden a la celebración. Estos entran en un grupo que se define por su deslealtad a las Instituciones del Estado.
No debía ser optativo y en mi opinión este tipo de situaciones deben ser solucionadas de forma radical en un apartado de esa nueva Constitución que tan pronto debiera ser instituida.
El siguiente grupo es encabezado por Colau. Ella y el alcalde de Cadiz establecen una postura que comparten bastantes de mis conocidos.
¡Como celebrar una acción genocida sobre los pueblos indígenas de America¡
Es desde luego una postura elogiable si en realidad celebrásemos un genocidio, pero en realidad celebramos el Día Nacional. No el día de matar nativos.
Estas posturas seguro que se matizarían con el conocimiento de qué es lo que celebramos y desde luego les vendría bien revisar los documentos sobre el presumible genocidio, antes de establecer posturas y decir frases grandilocuentes.
El tercer grupo es reconocido por su profusión de "compartir" en facebook "La mala reputación" en cualquiera de las versiones clásicas.
Emocionante grupo, en el cual casi me incluiría, representa la nostalgia.
Nostalgia de tiempos en que éramos jóvenes y creíamos que la revolución del 68 representaba algo más que el maquillaje que necesitaba la burguesía para evolucionar en un mundo postguerra.
Mensaje de "rebeldia"enviado por una mayoria de burgueses bien definidos.
Mensaje de "no me gustan los desfiles" enviados en muchas ocasiones por tipos que para no hacer la mili "normal" prefirieron ser mandos del ejercito franquista haciendo las "milicias universitarias".
Por último, el grupo de Willi Toledo. El insulto.
Fundamental en una democracia para hacer que los demócratas afiancemos nuestros principios.
Para que aún sabiendo que en los regímenes que ellos propugnan frases como las suyas, insultos como los suyos, serian suficientes para entrar en sus cárceles, hagamos el esfuerzo de mantener posturas en que sigamos defendiendo la posibilidad de que en nuestros regímenes ellos tengan el derecho de poder decirlos.
Como ciudadanos libres, defiendo que puedan ofender. Como personas, me parecen unos imbéciles
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Casi tdo bien Vito. Me sobrán los nombres propios, estos tienen la notoriedad que les damos al nombrarlos y, ciertamente, no la merecen.
ResponderEliminarMe gusta lo de una Constitución "nueva", aunque yo quedaría hasrto satisfecho con una Constitución que nos dejasen hacer a todos. Si vuelven a hacerla "ellos" no servirá para nada.
Tambien abundo en el asunto de nuestros compañeros y coetaneos que asumieron voluntariamente el grado de oficiales del ejercito de la dictadura. Demasiados miles como para esperar gran cosa de su fe democrática.
Lo de los fastos presididos por el alto (creo incluso más alto que el Assad ese) y celebrados por los hipócritas presidentes de las repúblicas autonómicas, solo queda reseñar la buena actuación del guardameta. Dicen que estuvo magnífico.
Un abrazo.