Les daba un voto de confianza.
No tanto por creer en su reforma interna, sino pensando que valorarían su escaso futuro si no adoptaban posturas claras al respecto.
Quizás las encuestas o quizás una mala valoración política de la realidad les hace persistir en su actitud.
Pero ambos partidos PP y PSOE estan demostrando claramente que en ningún momento han sopesado la lucha contra la corrupción como una realidad.
Dar de nuevo a algunas de las formaciones una nueva oportunidad, es asumir como válido que unos partidos se organicen como estructuras fuera de la ley.
Estructuras que desprecian y saquean a los mismos que los votan
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