La gestión del problema de las cenizas del volcán, pone de nuevo en evidencia, que quizás, el mundo occidental debe revisar las cuestiones que lo mantiene.
El problema me suscita dos reflexiones y una certidumbre:
Primera: da la sensación que la gestión inicial es parecida a la gestión de la gripe A.
Sin cuantificar los datos, se decide una medida estándar y fuerte para no pillarse los dedos.
Segunda: ante la gravedad de las consecuencias, se intentará retomar la situación, de nuevo sin cuantificar datos, y se abrirán espacios aéreos. Si sale bien, bien. Si sale mal, ésto es, si se produce un accidente... ya veremos.
La certidumbre: se dirá que la situación pondrá en límites la viabilidad de las compañías aéreas.
Se necesitará dinero, que pondremos de nuevo nosotros.
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