Llegaron tras un periplo en el que dentro del país-que era una dictadura-existía un partido que se tenia que llamar Partido Socialista del Interior, mostrando que los otros, los del PSOE estaban en el exterior.
Se encontraron con una derecha añeja y anclada en un reciente pasado.
Con ese bagaje, y unas siglas llenas de añoranza y una promesa, honestidad, consiguieron -conseguimos- los votos suficientes como para cambiar el curso de la historia de este país.
Y desde el principio, en vez de intentar cambiar el país usando el partido, se empezó a usar el país para consolidar el partido.
En vez de intentar que la sociedad ocupara el partido, se trato que el partido ocupara la sociedad.
En vez de intentar convencer a la sociedad, se intentó comprar a la sociedad.
Se cambió la idea por la palabra.
Se cambió ideología por poder.
Conforme se consolidaba el poder se perdían ideas, ideología, vergüenza y honestidad.
Se toleraron corrupciones, componendas, claudicaciones...se toleraron todas las cosas que llevaron a la corrupción total. Y la corrupción, lleva a la perdición.
Y a punto de descomposición total, se busca nuevo líder.
En vez de plantearse que quieren, como lo quieren, como se puede realizar y tras ello buscar al mas capacitado para dirigir esa empresa.
Mal camino es perpetuar los errores con nuevas personas sin plantearse que representan hoy día en nuestra sociedad.
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