Suele ser ésta una fecha apropiada a la recapitulación y el resumen.
En el plano internacional la irrupción de ISIS ha puesto sobre el tapete de forma explícita como una parte del mundo está dispuesta a la demolición de unos valores que para otra ha supuesto una larga evolución de valores, conseguidos tras muchos años de esfuerzos.
Es una clara declaración de guerra que tarde o temprano, si queremos seguir defendiendo nuestros valores, tendremos que afrontar.
A nivel local, dos sucesos ocupan el panorama: Podemos y el desafío catalán.
La aparición en escena de Podemos, representa por encima de todo -incluido el matiz político-, el hartazgo que la clase política -la casta- produce a la sociedad.
Cada vez queda menos tiempo a los partidos tradicionales para iniciar una autentica reforma de sus valores o deben saber que no sólo su predominio, sino su supervivencia está en juego.
Dice el vicepresidente de la ANC, Jaume Marfany: "Más de dos millones de catalanes desobedecieron al Estado español….ya que nosotros ya no obedecemos al Estado español…."
Es decir, menos de la mitad de los catalanes desafían lo que piensan más de la mitad de los catalanes.
Muchos menos de los que votaron la Constitución que los rigen.
Independientemente de cambios de la Constitución, de modelos federales del Estado…
todos han de saber que en cualquier tipo de estado- al menos del Estado al que aspiro-, no dos millones, sino ni un sólo individuo se debe considerar distinto en derechos o responsabilidades al resto de los ciudadanos.
Sean o no catalanes
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