A 5 de octubre, con el golpe de Estado en evolución y en espera de la reacción, de la cual se puede decir cualquier cosa menos precipitada, del señor Presidente del Gobierno, me decido a contar una historia real como cuentecillo para relajar ánimos.
En plena dictadura de Franco, entró un señor en un bar gritando y alborotando, se encerró en el retrete y allí mientras rompía el mobiliario gritaba: "Yo quiero ser sueco".
Tuvo que ser sacado por las fuerzas del orden público.
El pobre trastornado quería ser algo que no era.
Afortunadamente no portaba armas y sólo podía patear al aire.
Los trastornados existen. Y ahora son muchos.
Por eso es mejor darles una tiza, y retirarles las armas
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