Algo no se les puede reprochar a los golpistas catalanes; no engañan en sus planes.
Hace ya dos años explicitaron que buscaban la independencia
Cambiaron la ley violentando el Parlamento catalan
Anunciaron un referéndum ilegal
Llevaron a cabo el referendum
Naturalmente el referéndum sabíamos y sabían que era una mera pantomima; solo con valorar el modo de votación, las urnas llenas al empezar, la falta de control y el resultado de más del 100% de lo escrutado son datos que bastarían para anular algo, si éste algo hubiese sido algo serio.
Pero el referéndum no era el fin, era sólo una farsa de cara al exterior. A ellos igual les hubiera valido una votación a mano alzada en mitad de la calle
Porque el fin es proclamar esa independencia (deseada sólo por un 30% de la población catalana), anunciada desde hace años.
Que debe hacer un país democrático en estas circunstancias, parece que es la pregunta clave, cuando en realidad ni debía existir la pregunta.
Un país democrático, debe amparar a toda su población y hacer respetar la Constitución
Ahora no es momento de hablar. Ni ya hay tema ni ya hay interlocutor válido.
Es hora de actuar como Estado.
Ya no vale cargar la responsabilidad en fiscales y jueces, es necesario que el Estado ejerza como tal
Quizás el Jefe de un cuerpo policial que desobedece a la Fiscalia y al Estado debería estar dando explicaciones en la cárcel más cercana.
Quizás sea el momento de anunciar de forma clara que si alguien osa proclamar la independencia de forma unilateral será arrestado de forma inmediata.
Y que si, que si es necesario que por fin pasen los tanques por la Diagonal así será
Porque defender la Democracia de una nación y su Constitución es el principal deber de todo ciudadano demócrata
lunes, 2 de octubre de 2017
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